El manual del narcisista
Por Juan Francisco Muñoz
Profesor de Psicología.
Anoche martes 4 de febrero vimos la transmisión que
necesitábamos ver. Un consejo de ministros donde el presidente Gustavo Petro
demostró por qué no es cierto, como dice el senador Iván Cepeda, que una cosa
es su temperamento y otra cosa son sus propuestas e ideales. El espectáculo
vergonzoso de más de cuatro horas probó algo simple, y es que cuando la
personalidad adolece de las mínimas virtudes o cualidades psicológicas, las
ideas y las propuestas nunca llegan, por lo menos no con una mínima
racionalidad posible.
En vivo y en directo vimos una ilustración del manual del
narcisista. Sí, el presidente Gustavo Petro es un absoluto narcisista, como
también lo son Donald Trump y Vladimir Putin, guardando las debidas
proporciones. Muchos dirán son estos diagnósticos que no se pueden hacer a la
ligera y a distancia. No obstante, es de tener en cuenta lo que dice la
psicóloga Durvasula Ramani: El narcisismo que genera desconcierto y sufrimiento en otros puede
simplemente no ser una enfermedad mental, sino un estilo comparable a atributos
del carácter y del temperamento tan frecuentes como detestables e indeseables,
como la arrogancia, la deshonestidad y el egoísmo. Una vez vistos, no se pueden
ignorar.
Anoche, para que no quepan dudas, Gustavo Petro hizo gala
del manual del narcisista. De hecho, algunos ya se preguntan si será esta una
estrategia para las elecciones del 2026. Para la mayoría, es impensable que a voluntad
un presidente se desacredite a sí mismo y a su gabinete de esta manera. Pero,
considerando la psicología del narcisismo, creo hay otra simple respuesta.
Alguien como Petro simplemente no ve, no percibe, que durante horas de reunión
solo hizo el ridículo. Tampoco comprende la clara imagen de déspota que
transmitió tener sobre sus subalternos, culpándolos de sus propios errores en
la planeación y gestión de un gobierno. Decía altisonante, “yo soy el
presidente”, no siéndolo. Su perorata está fabricada con la proyección que
suelen usar los narcisistas para deshacerse de la culpa y la vergüenza que
sentiría cualquier persona con algo de introspección. Téngase en cuenta, estamos
hablando de un mandatario que hizo proyectar imágenes de Simón Bolívar mientras
hacía sus inútiles monólogos. Es inevitable no rememorar a Hugo Chávez al ver
este despliegue de megalomanía, por otra simple razón, todos los narcisistas
son en cierta forma la misma persona, la sombra de algo o alguien.
El manual del narcisista se ve impensable para la mayoría de
opinadores. Precisamente, porque la deformación del carácter que puede llegar a
tener un gobernante sigue siendo un tabú. Y es que es de notar, quienes son
enemigos políticos de Petro atribuyen el caos de sus actos a posibles
sustancias psicoactivas. Y quienes son sus partidarios, buscan significados
escondidos en sus desenfrenos, incapaces de salir del hechizo por ver grandeza
en un hombre tan pequeño. Pero, quisiera finalmente compartir esta simple
teoría psicológica sobre el narcisismo. Esta condición no es ni una
psicopatología ni un problema individual de la personalidad o la salud mental.
El narcisismo es un problema colectivo que nos recuerda la naturaleza frágil de
la sociedad humana. Los narcisistas son productos grupales: Si en una familia
hay un narcisista, es porque hay familias narcisistas; si en la política llega un
narciso al poder, es porque las masas anónimas le dan su espacio y cabida. En
tiempos de crisis democrática, no es menor el tema de los narcisos en el poder,
por cuenta de las fantasías y sesgos, que no son de pocos, sino de cientos de
miles y de millones.
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