Columna Publicada Periódico La Campana 15 Diciembre
Calidad de los razonamientos y políticas sociales
Una de las principales dificultades de la lucha contra la pobreza está en la articulación de las entidades del Estado en procesos de gestión interinstitucionales que permitan construir sobre lo construido constantemente. Por ejemplo, que las relaciones entre Acción Social, El Sena, Incoder y El Fondo Nacional de Garantías realmente se guiaran por metodologías claras de gestión, centradas no sólo en ejecuciones, sino también en procesos de conceptualización de las problemáticas, diseños metodológicos y seguimientos. Para comprender este divorcio interinstitucional, es importante tener en consideración lo siguiente:
La acción política combina un diálogo entre dos realidades; la que es posible y la que es deseable. En este diálogo se han presentado dos posturas. La primera, está centrada en la razón estratégica, que entiende lo deseable como la consecución de resultados medidos por criterios de eficacia y eficiencia, que son justificados y validados dependiendo de lo que es considerado como posible, interpretado como dependiente del logro de consensos entre conflictos de intereses. El gobierno muestra esta postura cuando negocia la adjudicación de subsidios a población vulnerable, en lugar de desarrollar políticas de salud y de educación estructuradas desde un principio, y no como afanes de eficiencia, como el demostrado también en la improvisación de la Banca de Oportunidades. La segunda postura es la razón comunicativa, la cual parte por entender lo posible como determinado por las reglas y costumbres sociales (cultura) y por la capacidad de los ciudadanos de hacer públicas sus propias intenciones, manifestar sus propias “agendas ocultas”. Esta racionalidad comunicativa define lo deseable como la posibilidad de una democracia deliberativa, donde el clientelismo es reemplazado por acciones pedagógicas y de control social que permiten hacer converger la diversidad de manifestaciones culturales y morales en las personas con la ley y las necesidades de la institucionalidad colombiana, definidas en la Constitución de 1991.
El problema que representa la postura desde la razón estratégica, es que inevitablemente conduce a la situación de tener que cumplir con los derechos de algunas personas vulnerables a expensas de otras (dando subsidios a unos y no a otros), y solo obteniendo resultados deseables para algunos a corto plazo. En esta posibilidad se expresa el énfasis tan característico de esta racionalidad de premiar y castigar. Quien empieza a decidir a quién subsidiar y a quién no, termina por hacer más vulnerable a la población frente a los sofisticados chantajes de una política social no estructurada, con evidentes justificaciones más electorales que argumentadas. Muy por el contrario, la posibilidad de una razón comunicativa en el seno del diseño de las políticas sociales premiaría la capacidad de entender la situación actual de las mismas problemáticas sociales y la verdadera capacidad de las instituciones de responder frente a estas, antes que de apresurar cualquier ejecución, haciendo énfasis en la pertinencia de las acciones institucionales con respecto a los objetivos y la misión de cada una de las mismas, sin cambiarlas por los caprichos de la mencionada razón estratégica.
Pero una dificultad inicial para el desarrollo de metodologías interinstitucionales para la política social se presenta desde un comienzo cuando, inexplicablemente, oímos al Presidente decir “las buenas ideas no se discuten, se ejecutan”.
Calidad de los razonamientos y políticas sociales
Una de las principales dificultades de la lucha contra la pobreza está en la articulación de las entidades del Estado en procesos de gestión interinstitucionales que permitan construir sobre lo construido constantemente. Por ejemplo, que las relaciones entre Acción Social, El Sena, Incoder y El Fondo Nacional de Garantías realmente se guiaran por metodologías claras de gestión, centradas no sólo en ejecuciones, sino también en procesos de conceptualización de las problemáticas, diseños metodológicos y seguimientos. Para comprender este divorcio interinstitucional, es importante tener en consideración lo siguiente:
La acción política combina un diálogo entre dos realidades; la que es posible y la que es deseable. En este diálogo se han presentado dos posturas. La primera, está centrada en la razón estratégica, que entiende lo deseable como la consecución de resultados medidos por criterios de eficacia y eficiencia, que son justificados y validados dependiendo de lo que es considerado como posible, interpretado como dependiente del logro de consensos entre conflictos de intereses. El gobierno muestra esta postura cuando negocia la adjudicación de subsidios a población vulnerable, en lugar de desarrollar políticas de salud y de educación estructuradas desde un principio, y no como afanes de eficiencia, como el demostrado también en la improvisación de la Banca de Oportunidades. La segunda postura es la razón comunicativa, la cual parte por entender lo posible como determinado por las reglas y costumbres sociales (cultura) y por la capacidad de los ciudadanos de hacer públicas sus propias intenciones, manifestar sus propias “agendas ocultas”. Esta racionalidad comunicativa define lo deseable como la posibilidad de una democracia deliberativa, donde el clientelismo es reemplazado por acciones pedagógicas y de control social que permiten hacer converger la diversidad de manifestaciones culturales y morales en las personas con la ley y las necesidades de la institucionalidad colombiana, definidas en la Constitución de 1991.
El problema que representa la postura desde la razón estratégica, es que inevitablemente conduce a la situación de tener que cumplir con los derechos de algunas personas vulnerables a expensas de otras (dando subsidios a unos y no a otros), y solo obteniendo resultados deseables para algunos a corto plazo. En esta posibilidad se expresa el énfasis tan característico de esta racionalidad de premiar y castigar. Quien empieza a decidir a quién subsidiar y a quién no, termina por hacer más vulnerable a la población frente a los sofisticados chantajes de una política social no estructurada, con evidentes justificaciones más electorales que argumentadas. Muy por el contrario, la posibilidad de una razón comunicativa en el seno del diseño de las políticas sociales premiaría la capacidad de entender la situación actual de las mismas problemáticas sociales y la verdadera capacidad de las instituciones de responder frente a estas, antes que de apresurar cualquier ejecución, haciendo énfasis en la pertinencia de las acciones institucionales con respecto a los objetivos y la misión de cada una de las mismas, sin cambiarlas por los caprichos de la mencionada razón estratégica.
Pero una dificultad inicial para el desarrollo de metodologías interinstitucionales para la política social se presenta desde un comienzo cuando, inexplicablemente, oímos al Presidente decir “las buenas ideas no se discuten, se ejecutan”.
Comentarios
si fuera como dices ,la historia de colombia seria diferente,que, si no sociopata, fue turbay ayala,el gran maestro de los manzanillos criminales,en escala menor, pero con tono sociopatico,tu paisano,guillermo leon valencia ,gran poeta si,pero con personalidad adictiva y erratica; laureano gomez, dio indicios de esta personalidad que desencadeno el bano de sangre que nos aflige.
el mesias con todo y su desajuste sociopatico,,evidenciado en sus actos ,decisiones, politicas, aliados y sostenedores,es el prototipo de una manera de pensar ,desafortunadamente, bastante extendida en colombia. como colombiano ,me da pena decirlo,nuestra cultura violenta ,es a mi manera de ver un rasgo sociopatico de primer orden,permeando el espectro de las clases sociales,por esta razon ,creo que tu premisa de que ser sociopata ,seria un impedimento para sobresalir, no se avala por los personajes, que antes que el mesias han alcanzado el supremo poder poitico en el pais,mira el caso de bush en eeu,es similar y mas danino por el poder detentado .
que dices?
saludos.
uso el termino sociopata,ya que el desorden tendria causas sociales,ambientales ,culturales, implicando las influencias de una sociedad como la colombiana,con su proclividad ala violencia,como solucion a complejos problemas politicos y sociales,dando asi lugar al exito de sociopatas sagaces e inescrupulosos,como los citados en el blog anterior,estoy seguro que uribe no es psicopata,el siente muy bien sus frustracciones y fracasos,vale?
nos leemos en el blog de agaviria,saludos
zangano
al final se quedan los de la palanca ,con la plata.
saludos y feli8z navidad .... caloto y corinto , piendamo