columna periódico la campana septiembre de 2007

Menos de un mes para decidir

Las elecciones de candidatos a alcaldías y gobernaciones del próximo 28 de octubre pueden llegar a representar un momento decisivo en el comportamiento político de los payaneses, y de los colombianos en general, siempre y cuando podamos pensar detenidamente las razones, las emociones o los posibles intereses que pueden orientar o no nuestra decisión de voto o incluso nuestra de decisión de abstención. Como afirman algunos expertos en temas políticos como Pedro Medellín y Claudia López , una cosa son las elecciones entendidas desde el nivel nacional, por lo general vistas solo desde lo acontecido en la elección presidencial, y otra cosa son las elecciones a nivel regional. Pues parece que las garatías democráticas todavía están lejos de ser reales cuando los mismos políticos de profesión siguen postulándose a estos cargos, cuando las mafias encargadas del manejo del narcotráfico siguen teniendo sus peones políticos jugando al ajedrez electoral y cuando nacen figuras neopopulistas que nos prometen lo irrealizable inspirados más por su indignación que por sus propias ideas sobre cómo gobernar.
Este es un momento importante para que quienes toman en serio sus decisiones políticas piensen sobre lo siguiente; ¿ Alguna vez se sintieron defraudados por algún político a quien eligieron? ¿Si se sintieron así, fue porque no cumplió con sus expectativas? Pero antes de dar por sentado el valor de sus propios juicios electorales, es necesario pensar sobre el sentido mismo de la decisión personal. ¿Se hace más por emociones, por razones o por intereses?.
Es bueno que quienes consideran que lo hacen por razones se detengan a examinar la calidad de las mismas. ¿Pueden acaso estos razonamientos sustentar lo indefendible? Como por ejemplo, apoyar a un político que es realmente es clientelista, que no sabe presentar proyectos de ley eficientes, que no sabe controlar el gasto público ni hacer eficiente la inversión de la tributación lograda, y aun más preopante, que tampoco sabe argumentar públicamente sus decisiones sin llegar a parecer un cura regañon, un gamonal de pueblo o un comunista trasnochado.
Para quienes tal vez se inclinen más por las emociones, es decir, por apoyar a un candidato que es familiar suyo, amigo propio o de sus amigos, o que tal vez les simpatice por su temperamento o apariencia, es bueno que piensen dos veces sobre el valor de estas justificaciones, porque realmente no son estos motivos válidos para desperdiciar algo que le ha costado tanto a nuestra sociedad por lograr y que todavía está en riesgo por todos estos sinverguenzas dedicados a la política en nuestras regiones.
Y finalmente, para quienes son sinceros y pueden admitir para sí mismos que sus intereses son su principal motivo, pues solo me queda rogarles que entiendan que las decisiones políticas de hoy en día van a determinar la viabilidad o inviabilidad de este país para el futuro, y creo que si vuelven a leer la frase anterior tal vez entiendan un poco la seriedad de estos términos.
Para finalizar, es bueno recordarles a los próximos electores que el total de votos en blanco no se suma al ganador, eso es absurdo porque el concepto propio del voto en blanco no tendría sustento alguno. Los votos en blanco pueden invalidar una elección. Hagamos uso de ellos, demosle el poder de la democracia a los verdaderos ciudadanos.

Comentarios

Unknown dijo…
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Anónimo dijo…
Juan Francisco ¿cuándo vas a publicar la columna de octubre? i'm waiting...
Juan Francisco:

Muy bueno el post. Me encantó la ultima parte. Sin embargo, cuando vas a publicar la siguiente columna????.

Saludos,

Luis
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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