una psicología de los extremistas violentos
Todavía no se cómo explicar el hecho que exista una psicología de los grupos violentos, pero cuando veo las intervenciones de chávez y los ecos hechos a estas por sus ministros y comandantes, recuerdo un poco las impresiones que me dejaron varias películas sobre los nazis, lso extremistas islámicos, los soldados estadounidenses en Irak, sobre los narcos colombianos y sobre los grupos militares de la unión soviética.
La psicología de estos grupos pareciera tener que ver con la forma acrítica con la cual, de forma gradual, van aceptando lo que dice el líder y van justificando actitudes cínicas y violentas, por lo general acompañadas de discursos vehementes animados más por aplausos frenéticos que por ideas esclarecedoras o acuerdos entre opiniones.
La violencia no es agresión. Esta última es la expresión legítima ante el agresor, es la defensa. La violencia, por el contrario, supera el contexto inmediato y cualquier función adaptativa. La violencia es deliberada y no reactiva. Su sustento se da en las legitimaciones sociales y no en la naturaleza de las cosas. Estas legitimaciones sociales, al no ser naturales, son condicionadas. Dependen del tipo de roles sociales y de juegos en el lenguaje que mantienen relaciones arbitrarias de dominio y de ejercicio del poder. Es por esto que los grupos extremistas violentos por lo general solo pueden mantener sus interacciones y sus formas de legitimación en dominios particulares y en tiempo limitado. la caida de estos grupos es tan previsible como la muerte de un mafioso. el problema esta en la intensidad del daño que alcanzan a hacer y en los factores mantenedores y provocadores de grupos que tarde po temprano reviviran la locura ignota e inconsciente de estos violentos desenfrenados y torpes.
En parte esto explica la prolongación del conflicto armado colombiano. Ha sido un conflcito en el cual se ha mezclado la acción legítima con la ilegítima. La acción institucionalizada con la acción radical. Además claro esta del incentivo que reciben los grupos violentos por el narcotráfico y por la falta de resistencia civil permanente.
Pero lo que quiero dar a entender es que la violencia a gran escala empieza por interacciones legitimadoras de roles y lenguaje con una función arbitraria de dominio y de legitimación de la violencia. Pero esta última, no es actuada con agresión, sino con complacencia y cinismo. Pero este estado de benevolencia maquiavélica es algo que los suejtos aprenden y mantienen en función de las interacciones presentadas en el grupo y tambipen por la falta de contacto con criterios externos que invaliden los criterios internos. Lo curioso es cómo líderes megalómanos carismáticos y oportunistas, hijos de las coyunturas históricas mas que promotores de las mismas, son los que canalizan de forma acumulativa estas prácticas sin sentido, esta violencia sin propósito o causa aparente.
La psicología de estos grupos pareciera tener que ver con la forma acrítica con la cual, de forma gradual, van aceptando lo que dice el líder y van justificando actitudes cínicas y violentas, por lo general acompañadas de discursos vehementes animados más por aplausos frenéticos que por ideas esclarecedoras o acuerdos entre opiniones.
La violencia no es agresión. Esta última es la expresión legítima ante el agresor, es la defensa. La violencia, por el contrario, supera el contexto inmediato y cualquier función adaptativa. La violencia es deliberada y no reactiva. Su sustento se da en las legitimaciones sociales y no en la naturaleza de las cosas. Estas legitimaciones sociales, al no ser naturales, son condicionadas. Dependen del tipo de roles sociales y de juegos en el lenguaje que mantienen relaciones arbitrarias de dominio y de ejercicio del poder. Es por esto que los grupos extremistas violentos por lo general solo pueden mantener sus interacciones y sus formas de legitimación en dominios particulares y en tiempo limitado. la caida de estos grupos es tan previsible como la muerte de un mafioso. el problema esta en la intensidad del daño que alcanzan a hacer y en los factores mantenedores y provocadores de grupos que tarde po temprano reviviran la locura ignota e inconsciente de estos violentos desenfrenados y torpes.
En parte esto explica la prolongación del conflicto armado colombiano. Ha sido un conflcito en el cual se ha mezclado la acción legítima con la ilegítima. La acción institucionalizada con la acción radical. Además claro esta del incentivo que reciben los grupos violentos por el narcotráfico y por la falta de resistencia civil permanente.
Pero lo que quiero dar a entender es que la violencia a gran escala empieza por interacciones legitimadoras de roles y lenguaje con una función arbitraria de dominio y de legitimación de la violencia. Pero esta última, no es actuada con agresión, sino con complacencia y cinismo. Pero este estado de benevolencia maquiavélica es algo que los suejtos aprenden y mantienen en función de las interacciones presentadas en el grupo y tambipen por la falta de contacto con criterios externos que invaliden los criterios internos. Lo curioso es cómo líderes megalómanos carismáticos y oportunistas, hijos de las coyunturas históricas mas que promotores de las mismas, son los que canalizan de forma acumulativa estas prácticas sin sentido, esta violencia sin propósito o causa aparente.
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