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Política y psicología: una mirada desde lo posible

Personas más cultas y conocedoras que uno a estos respectos están haciendo este ejercicio. En mi caso, me limitaré a solo enunciar mis creencias centrales sobre lo que es y podría ser la política. En general, iniciaría formulando, creo que las aspiraciones deben estar hechas del material de la realidad, aunque incluso a veces, dicha realidad supere a la ficción.  Como diría el mismo padre de la psicología, William James, las verdaderas creencias que llevamos con nosotros son las que nos impelen realmente a actuar. No a hablar, ni a fingir, y mucho menos a posar. No son decir lo que se espera otros escuchen. Tampoco deben racionalizarse demasiado, porque caen en la autocensura. Son pragmáticas pero no son  objetivas, y mucho menos son absolutas. Y como hacen parte de ese punto de vista personal, ese que vive entre los mundos de los afanes, las opiniones y los sentimientos más íntimos, diré que mis ideas políticas tienen que ver principalmente con mi campo de interés en la vida:...

El manual del narcisista

  Por Juan Francisco Muñoz Profesor de Psicología.  Anoche martes 4 de febrero vimos la transmisión que necesitábamos ver. Un consejo de ministros donde el presidente Gustavo Petro demostró por qué no es cierto, como dice el senador Iván Cepeda, que una cosa es su temperamento y otra cosa son sus propuestas e ideales. El espectáculo vergonzoso de más de cuatro horas probó algo simple, y es que cuando la personalidad adolece de las mínimas virtudes o cualidades psicológicas, las ideas y las propuestas nunca llegan, por lo menos no con una mínima racionalidad posible. En vivo y en directo vimos una ilustración del manual del narcisista. Sí, el presidente Gustavo Petro es un absoluto narcisista, como también lo son Donald Trump y Vladimir Putin, guardando las debidas proporciones. Muchos dirán son estos diagnósticos que no se pueden hacer a la ligera y a distancia. No obstante, es de tener en cuenta lo que dice la psicóloga Durvasula Ramani: El narcisismo que genera   de...

Integrar las dos culturas

  Juan Muñoz – docente Psicología Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia A continuación, se desarrolla un diálogo entre las humanidades y la ciencia, para al final proponer ideas concretas que se considera pueden inspirar el encuentro entre disciplinas, en aras de la integralidad y la transdisciplinariedad del currículo. En la vida intelectual, han existido quienes valoran dos cosas en apariencia distantes. Por un lado, las ideas científicas, tal vez a veces con cierto dejo de entusiasmo positivista. Por el otro lado, las letras y las humanidades, con ese desprendimiento desinteresado por exactitudes y fórmulas, como el del poeta Fernando Pessoa cuando escribió “Quiero […] definidamente lo indefinido”. La cultura intelectual colombiana de principios del siglo XX estuvo bien representada por quienes eran reaccionarios ante los nacientes discursos científicos. Con exquisita prosa aforística, el filósofo Nicolás Gómez Dávila sentenciaba “Ciencia ...

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La ciudad de las ideas... aquí"

Uribe y Familias en Acción

La defensa que hace el gobierno de programas sociales como Familias en Acción puede llegar a ser cautivadora para quien escucha a Uribe en los consejos comunitarios o en los discursos televisados afirmar cosas como “a los pobres no se les puede cobrar por la crisis que estamos viviendo” y que por eso “hay que continuar dando recursos a la asistencia a los pobres”. Como quien dice, según Uribe, es preferible mayor gasto público y mayor deuda a “mayor pobreza”. El presidente, en la defensa de su férrea posición, tan aplaudida como vehemente, también ha dicho cosas como “no vamos a dejar que nos acomplejen los economistas”. En fin, según Uribe, el mandato popular que él representa puede desestimar fácilmente los argumentos de la buena economía e impulsarse por el ímpetu de su propia determinación, de su propio empuje, un empuje tan aplaudido como generador de incertidumbres y de políticas que incentivan el gasto mal direccionado y los efectos no previstos a largo plazo. Según Alejandro...

Obama, por convicción y por necesidad

En estos momentos la atención de todo el mundo parece centrarse en quien hasta hace apenas tres años solo era uno de los pocos afroamericanos que habían llegado a ser senadores, pero que seguía representando una minoría en el congreso, en ese momento la minoría demócrata. Si bien el momento decisivo en su carrera política ya había ocurrido en el año 2004, cuando pronunció un discurso que logró encausar la agenda ideológica y programática del partido demócrata, su proyección como opción política que lograba unir a quienes parecían no tener nada en común solo se hizo clara en el transcurso de este último año, año en el cual la necesidad de un cambio, por la crisis financiera y económica de estados unidos, pareció combinarse con una creciente convicción popular sobre lo inmoral de las políticas de George W Bush en cuanto a su interés en la guerra que creó en Irak y en su indeterminación por buscar reformas en políticas tales como las de seguridad social y en salud, las de educación y las...

El círculo vicioso del patriotismo

Durante las últimas semanas John McCain ha repuntado en las preferencias políticas de los electores estadounidenses. Parece ser que la convención republicana cumplió con la función de inclinar a electores indecisos, tal vez a quienes ven a la política desde lejos, como un evento más dentro del complejo del entretenimiento, elaborado día a día por los medios masivos. Varios analistas han coincidido en que, aunque las crisis económica y de política exterior de estados unidos parecieran ser los temas prioritarios a resolver, los electores parecen seguir estando distantes en sus apreciaciones sobre las implicaciones de estos problemas. Lo más extraño es que se ha afirmado que McCain no es el candidato que puede ofrecer cambios ante estas dos crisis. Incluso él mismo resalta su compromiso sin límites con la lucha contra el terrorismo, como si no hubiese pasado nada en Irak, como si hoy en día no fuera más claro que antes que la guerra en Irak fue un invento completo, con el cual han falleci...

una opinión autocomplaciente

Siendo entrevistada en un programa televisivo, la columnista de la revista Semana, María Isabel Rueda, afirmó que el oficio de opinar en medios periodísticos es una labor dirigida por las emociones de los lectores. Según la periodista, quien escribe en la prensa no es quien decide qué es relevante para valorar o juzgar. La opinión, para ella, solo es el reflejo de aquello que genera pasiones o reacciones encontradas entre los lectores. La comunicación entre el periodista y el público sería solo posible mediante una sintonía mediata, hija de la coyuntura, de las imágenes que tanto los comunicadores como los espectadores recuerdan con vívidas impresiones, aunque estas sean todavía tan confusas e inciertas como novedosas y frescas. En un país de los a veces iracundos, moralistas, desconcertantes, apáticos o mamagallistas escritores de columnas, no parece extraño que ante las mismas historias resientes, que se repiten una y otra vez, estemos constantemente rodeados de los mismos territ...